Despues De La Tormenta Llega La Calma – Capítulo 5

Verdad o consecuencia

Llegadas las primeras luces e irrumpiendo en un hermoso crepúsculo, Nicolás se aviva de su profundo sueño; este yacía boca abajo con su tunica puesta y las ropas en el suelo. Durmió sin cubrirse y el gélido frío, comenzaba a cobrarse por su tonto descuido. No quería recordar lo sucedido aquella noche, parecía que su conciencia buscaba desesperadamente un escape de su culpa. La fiebre se esparcía, la tos golpeaba y resonaba en su pecho. Mas eso no era lo que preocupaba; un dolor mas profundo lo oprimía y lo confrontaba a sus principios. No solo su ego había sido herido, lo que mas lo asustaba era su incapacidad de controlar aquel impulso para él, desconocido hasta entonces.
Hoy no se levantaría, solo reflexionaría sobre su comportamiento lascivo y que era lo que lo llevo a cometer semejante acto abominable. Sus ojos se cierran, pero un murmullo lejano penetra en sus oídos; son flashes de recuerdos, sonidos de jadeos y gruñidos. La temperatura sube y la transpiración se corre por sus parpados. Pero firmes palabras lo transportan a la realidad.

-“Que dulce voz. Ella evoca en mí un efecto de sosiego, me transmite su paz, su amor y me acuna en sus dóciles palabras… me recuerda a mi madre…”

Despierta ¿Que te sucede?
Una mano calida y bondadosa quita el cabello de mis ojos y puedo divisar una silueta conocida.
-Quien es?. -Me devuelve una sonrisa y mi corazón claramente la registra.
-Madre? Que haces aquí? Ella se llama Constanza, una mujer respetada, dedicada a su familia, es mi primer vínculo con dios. La persona que me lo ha enseñado todo.
-Hijo míoeh venido a verte! Pero… no concurriste al confesionario, las puertas de la capilla se encontraban cerradas y no se escucho el sonido de las campanas.
-Lo siento…enseguidaaa… Me levante tambaleante e intente reincorporarme. Los surcos y ojeras le mostraban un rostro familiar pero diferente de recordar.
Se dirigió a la cocina y trajo consigo una vasija con 2 paños. Uno lo coloco sobre mi frente y el otro lo preparo, para limpiar mi rostro. Miles de sensaciones se apoderaron de mi mente todas antagonistas, pero la vergüenza y la deslealtad fueron las primeras en surgir.
-Tranquilo Nicolás, descansa.. Recuerdo cuando eras pequeño, siempre tan frágil y tan recurrente a enfermar. Parece que eso no ha cambiado.
-Madre..Porque has venido a verme? A sucedido algo?
-Tu hermana Priscila siempre se desvelaba. Firme a tu cama, te vigilaba hasta que te encontraras bien…-Súbitamente una punzada se alojo en mi pecho y el silencio congelo el aire como el mas desolador invierno.
Tu padre también ha venido a verte…
-Padre?..
-Si. Se encuentra a pocos kilómetros de aquí. En un pueblo aledaño visitando las congregaciones vecinas…

A mis ocho años, luego de lo ocurrido con Priscila, mi familia abandono el pueblo sumergida en la vergüenza y la desazón. Mi padre Antonio fue el mas afectado y humillado. Recuerdo sus recias palabras:
“La vergüenza y la desgracia a sucumbido a mi familia, no permitiré que absolutamente nadie, vuelva a desgraciar al renombre familiar.” escucha y grávate estas palabras Nicolás.
Y así fue como, con el correr del tiempo, me inscribí al seminario y decidí dedicar mi vida al servicio de dios y mi comunidad. No volvería a dejar que mi familia volviera a pasar por semejante tragedia nuevamente. Esa fue mi decisión. Aunque en mi interior siempre surgió la duda y alguna vez me he imaginado tener un futuro distinto. Nunca fui como otros niños y siempre he tenido gustos y pensamientos peculiares que jamás demostré ni comente con nadie. Al punto de muchas veces sentirme abnegado y sobrepasado por la situación.

Simplemente nos quedamos conversando mientras mi madre me ayudaba a cambiar mis vestiduras.
-Nicolás que te sucede? Tu rostro no es el mismo ¿que es aquello que te preocupa…?.. Pequeñas pero visibles lágrimas comenzaron a caer de sus ojos, era obvio que mi apariencia la había perturbado.
-Madre no te preocupes… no he podido descansar bien nada mas.-
-Pero?
-Quédate tranquila y dime a que hora llegara papá?
-Tu padre no llegara hasta pasado el mediodía -No iremos a ningún lado! Estas enfermo.
-Acuéstate y descansa, luego nos dispondremos a continuar con tus tareas. Ya es muy tarde, hace horas que deberías de haber preparado la misa matinal.
Siempre tan correcta y atenta, una cualidad que siempre me deslumbro de ella.
La partida de mi hermana dejo un vacío enorme imposible de llenar y aun así, nunca intento desobedecer ninguna decisión tomada por mi padre, si era por el bien de la familia, aunque esta acabara con la razón de su vida…

Siendo las 15:00 pm la gente se dispone por concurrir a misa. No estoy del todo recuperado pero decidí, continuar con mi itinerario. Mi madre me ayudo ha preparar las ofrendas, la mantelería y la flores ya están acomodadas, las puertas se abren y la gente comienza a ubicarse. Me dispongo a comenzar, en un rincón veo a mi padre, hace un instante que ah llegado. Su imagen no cambio mucho, con el correr de estos cinco años sin verlos.
Los cánticos resuenan y comienza la lectura de los salmos, no obstante un joven de la comunidad sentado en la tercera fila, se encuentra con su familia. Este se acerca al altar y su mirada fijada en mí, hace que mis nervios se alteren. Mi rostro demuestra mi intranquilidad; pero no puedo hacer nada en disimular.
Se persigna, toma mi mano y la besa con respeto. Mi interior se sacude en un mar furioso, pero mantengo mi integridad, un sentimiento inmundo de suciedad se acentúa en mí.
Dada por finalizada, logro divisarlo en la muchedumbre y ambos nos miramos, demuestra una imagen tan imperturbable. Mi padre se acerca y coloca su mano en mi espalda. Sin hacer ningún tipo de contacto visual.
-Hijo -tanto tiempo sin verte, parece que te mantienes en tu firmeza ya convertido, en todo un hombre! pero, algo te aqueja verdad? Te he estado observando durante toda la ceremonia.
-No se ha que te refieres padre? Pero a mi también me alegra encontrarte bien.
Las personas se agolpan entre nosotros e interrumpen nuestra conversación. Por un momento siento no poder respirar, pero..Que es lo que a notado diferente?
-Tu madre y yo nos retiraremos a descansar a la casa de una familia vecina. –pienso quedarme unos dos días. Mañana vendremos nuevamente.
-Padre esto, padre lo otro….interrumpen constantemente. Pero su mirada distante me mira de reojo, y su voz de barítono desplaya una frase fría y detonante:
“Parece que el diablo no ha dejado de rondar por mi familia…”
Su eco se pierde entre las personas…

Continuara….

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