Despues De La Tormenta Llega La Calma – Capítulo 4

Actitud inmoral

Como cada domingo del mes, las actividades religiosas de la comunidad están en su punto más alto. Todos los creyentes se reúnen a la entrada de la iglesia. Luego de la misa para saludar al sacerdote y recibir su bendición. Nicolás adora el recibir y confortar a sus calidos devotos. Es una de las recompensas que le brinda su vocación. En ese momento, una suave presión se apoya sobre su hombro una mano amiga lo invita a saludar.
Disculpe padre Nicolás… Permítame presentarnos.
Somos la familia Keller… Dicha familia se había erradicado asía solo 1 mes en la zona este del pueblo
OH! Soy el Padre Nicolás un gusto en conocerlos. Una familia tipo conformada por 2 padres respetables y cariñosos, 2 hijas hermosas como rosas inmaculadas y su agraciado hijo menor.
Padre; ellos son mis hijos: Anne, Lucy y Albert.
De la nada y si previo aviso unos delicados dedos tocaron mi mano y unos labios temblorosos pero decididos, se posaron suavemente en un beso casi angelical.
Bendígame Padre Nicolás…
Aquella imagen que contemplaba opacaba toda belleza creada por nuestro Señor. Sus diminutas falanges que terminaban en una delicada y bien formada muñeca.
Sus brazos parecían el marco perfecto para aquel cuerpo bien proporcionado; una piel blanca como la porcelana me recordaba a nuestra santa madre, en su ingenuidad y pureza. Pero esos ojos claros, penetrantes ofrecían una mirada oscura un tanto desconfiada que no parecían armonizar con el resto de su rostro. Al contrario te hundían en las tinieblas y ahogaban tus pensamientos al punto de sentirme mareado.
-Era él…
No hacia mas de dos días que había concurrido a mi iglesia en busca de consejo.
-Quien es esta criatura que brilla como una perla, pero puede lastimar, con el frío del mas súbito invierno?
Desde hace prácticamente un mes concurre con frecuencia al confesionario en busca de respuestas. Desplaya un sin fin de argumentos escandalosos, fantasías y deseos ocultos. El es quien me atormenta cada noche al punto de dejarme totalmente exhausto.
“Como puede mirarme con un rostro tan tierno y decir una mentira con una cara tan seria.

Luego de dar por finalizada la ceremonia y de despedir a los devotos, Nicolás se prepara para cenar. Su tarde ha sido tan movilizada que olvido comprar el pan y casi no hay comestibles en su despensa. Se coloca su abrigo y toma el dinero, dispuesto a ir, al almacén mas cercano o el que este de turno, ya que a estas horas con suerte encontrara algo abierto. Se dispone a caminar por las calles de tierra de los alrededores, observa como las chimeneas de las casa se encuentran encendidas y todos se preparan para cenar en familia. Por un momento un suave murmullo lo distrae de su cometido. En un rincón del callejón que se forma al dar al vuelta por 2 casas linderas, unos jóvenes se encuentran en la oscuridad. Nicolás se alerta ya que no son horas para deambular. Al mirar ve como dos piernas se entrecruzan y 2 manos tocan sus partes prohibidas
Que están haciendo? -Grite asombrado; tratando de no llamar la atención de nadie más.
Uno de los jóvenes se echo a correr mientras el otro solo opto por quedarse inmóvil. Este me tomo de mi abrigo y me introdujo en la oscuridad de aquel callejón.
Padre estoy en problemas?
Tú… que piensas que haces Albert?
-Recuerda cundo le pregunte: si alguna vez se había tocado? respóndame padre-¿ lo hizo?
-Déjate de tonterías y ven conmigo.
S u cuerpo me empujó sobre la pared a pesar de ser pequeño su fuerza era increíble.
¿Que… que haces? ¡Oye!
Nicolás trato en vano de mover su cuerpo. Ya que las manos que lo sostenían no titubearon ni una vez.
Si usted no lo ha hecho, yo le mostrare lo que siento, padre.
Albert pasó su mano por la pierna de Nicolás mirando fijamente la cara del sacerdote
— ¡Ahhh…ahh…! Su corazón latía con fuerza.
Solo siéntalo padre
-¡ Ahh que que…!
Sin más titubeos adentro su mano por debajo del pantalón y la perversa sensación de cómo recorrían su miembro lo devoro por completo.
-Ahhh noo! Déjame yaaaa..! Solo deseaba dejar salir esos gritos que contenía en su interior desde hacía semanas y que lo quemaban como un voraz incendio desde los pies hasta el final de su columna vertebral.
Luego se agacho y lamió la punta de su miembro.
-Ehhh!!.. Noooo!!
L a Suave y dócil lengua del joven acaricio el miembro de Nicolás, mientras respondía a la estimulación le era casi imposible sacarle la mirada de encima.
-¡Nnaahh… arrghhh…!
De repente Albert froto sus manos contra su órgano e involuntariamente hizo que Nicolás sujetara su cabeza.
-¡¡Mmm… mfff…. Ah… aaahhh!!
El placer originado por sentir su miembro dentro de la boca de Albert sobrepasaba cualquier sueño húmedo que había tenido con anterioridad. No tenia explicación a esta lluvia de sensaciones, sabia que estaba mal pero no podía hacer nada por parar.
Mientras gemía inmerso en el clímax, sus caderas convulsionaron, su rostro se arrojo hacia atrás y un alarido sin control se apoderaba de su garganta.
Mmm… ahhh… no… no puedo… yo… voy a correrme….
El líquido caliente caía por un costado de la boca del joven y el silencio acompañado de la vergüenza hicieron su aparición.
¡? Que hice?!??
Sabe padre por ser sacerdote tiene una mirada muy obscena… JA!!
Río con total impunidad.
-Debo irme mis padres estarán preocupados… adiós.
Su cuerpo se alejo en la noche y yo me quede totalmente paralizado; no entendían nada. Era como si mi mundo mis creencias y mi vida se habían derrumbado por completo. Comencé a caminar sin rumbo como un alma en pena. Me dirigí a la iglesia y me recosté en mi cama solo quería dormir y levantarme de esta maldita pesadilla.
Como no hacia desde hace tiempo, esa noche dormí en el sueño mas profundo ya no tenia la necesidad de desvelarme y una tranquila pero traicionera calma se adueño de mis sueños..
“Lamentablemente ya había conocido las puertas del infierno”

Continuara…

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