Entre ellas se encontraba una loca – Capítulo 4

Superando la desagradable experiencia

A la mañana siguiente, Raquel se levantó con muy mala cara, apenas había podido dormir debido a la experiencia sufrida la noche anterior, pero hizo un gran esfuerzo para intentar que no se le notase, por ello fue a desayunar con Marta y a leer el periódico como de costumbre. Al poco de abrir el periódico local, vio el siguiente titular: “Exhibicionista asalta a chicas jóvenes en la Universidad”. Raquel se puso pálida, su expresión estaba descompuesta, estaba a punto de llorar. Entonces, en ese momento, Marta, desconociendo lo ocurrido y preocupada por su amiga, le preguntó si se encontraba bien. Raquel, sin saber cómo reaccionar, sin poder articular palabra y sin saber si debía contárselo a Marta para no preocuparla más, estalló a llorar. En ese mismo instante, lo único que pudo hacer Marta fue abrazar fuertemente a su amiga e intentar consolarla.

Pasada una hora más o menos, Raquel comenzó a tranquilizarse y poco a poco dejó de llorar. Cuando fue capaz de hablar, le señaló la noticia a Marta para que esta la leyese. Al leer el titular, a Marta le pasó por la mente que quizá Raquel era una de las víctimas de ese exhibicionista y desafortunadamente no se equivocaba. En verdad Raquel se trataba de la víctima que salió mejor parada, puesto que, según la noticia, el individuo llevaba dos semanas rondando por la zona y ya había violado a 4 chicas. Tras leer la noticia, Marta con una cara muy seria lo único que le pudo preguntar a Raquel fue si le había hecho algo. Raquel seguía sin poder hablar, no era capaz, así que lo único que pudo hacer fue negarlo con la cabeza. Con tan solo ese gesto, Marta se quedó tranquila, supo que su amiga solamente se había llevado un gran susto y que con el tiempo se le iría pasando.

Las dos chicas terminaron de desayunar y como era costumbre y al tratarse de un sábado por la mañana, Marta se dispuso a salir con Raquel a hacer la compra para la semana, pero vio que su amiga no se encontraba en condiciones para salir de casa. Así que le sugirió a Raquel que se quedase tranquila en casa, viendo una serie, estudiando o lo que fuera para mantener la mente ocupada y no pensar en lo ocurrido la noche anterior, mientras ella le compraba todo lo apuntado en la lista que le había escrito.

Nada más salir al portal, no sabía si era por sugestión, pero en la acera de enfrente vio de pie a un chico que le pareció muy sospechoso. Al principio no hizo mucho caso y se marchó a comprar, pero al volver se dio cuenta de que el chico seguía en el mismo sitio. Marta comenzó a asustarse; ¿Y si el tipo había seguido a Raquel? ¿Y si se trataba de ese pervertido que quería terminar lo que había empezado? Presa por sus pensamientos, Marta entró corriendo al edificio y subió tan deprisa como pudo las escaleras que la conducían hasta la puerta del piso compartido. Una vez dentro, no pudo evitar alertar a su compañera, más que nada por precaución, por si se confirmaban sus sospechas. Lo primero que hizo Raquel fue acercarse con temor a la ventana para ver si seguía ahí. En el momento en el que la chica se asomó y vio quien se encontraba debajo, su cara cambió por completo. Su mirada y la del chico se cruzaron, éste sonrió amablemente, la saludó, bajó la cabeza y se marchó. Seguidamente, Raquel, ya más tranquila, se sentó en el sofá y sonriendo le dijo a Marta que se trataba de Antonio, el guarda que había conocido la noche anterior. Este hecho dio pie a Raquel para que se liberase un poco de la angustia sufrida y la ayudó a contarle a Marta todo lo ocurrido la noche anterior.

Indica que te ha gustado...
...y comparte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *