Entre ellas se encontraba una loca – Capítulo 2

Cuando Marta conoció a Roberto

A la vuelta de Navidades, comenzando el segundo cuatrimestre, Marta tenía nuevas asignaturas, tanto teóricas como prácticas, además de un nuevo horario donde, como cada cuatrimestre, tenía que hacer malabares para poder colocar las clases en un horario en el que no se solapasen entre sí. Ya pasada esta odisea, Marta se disponía a asistir a su primera clase teórica del segundo cuatrimestre, cuando se encontró con Alicia, una compañera de carrera que había conocido el año anterior y a la cual le había perdido la pista a la vuelta de las navidades pasadas.

Alicia, llena de emoción, le estuvo comentando a Marta todo lo que le había sucedido en este año que no se habían visto, entre estas cosas, le habló de su nuevo novio, Pedro, a quien había conocido en la cena de Navidad de la carrera que se organizó el año pasado, y desde entonces, se habían vuelto inseparables. Pedro era un año mayor que Alicia, era alto, moreno, con el pelo rizado y un aire que le daba un toque de misterio, algo que resultaba muy atractivo en él.

Tras las clases, Alicia había quedado con Pedro en ir a su piso de estudiantes, e invitó a Marta a que fuese con ella, para así presentárselo. El piso de Pedro estaba muy cerca de la Universidad, era un piso bastante amplio, luminoso y muy bien situado, puesto que justo debajo tenía dos supermercados. Esto, sumado a la cercanía de la Universidad, le brindaba mucho ahorro de tiempo en cuanto a ir de compras y a clase. Pedro vivía junto a dos compañeros, Roberto y Junajo, quienes eran amigos suyos de la infancia; Juanjo era un tipo bastante dejado en cuanto a higiene personal, tenía una barba de varios días, incluso semanas, sin afeitar y muy desaliñada, además de un fuerte olor corporal. Pero se notaba, que si se pulía un poco, podía ser alguien bastante guapo, puesto que tenía unos bonitos rasgos, como unos ojos almendrados preciosos y una buena mata de pelo castaño.

Al parecer, Juanjo estaba pasando por un mal momento de su vida, puesto que hacía escasos meses que lo había dejado con su novia, cuando esta le engaño con otro. Por esto mismo, había caído en depresión y no tenía ganas de nada, y menos todavía de prestar un poco de atención a su apariencia. Llevaba un tiempo que únicamente se alimentaba de chucherías, pipas, platos preparados o pasta, en «ocasiones especiales» y se pasaba el día encerrado en su habitación jugando con el ordenador y viendo series y películas. Parecía que había dejado de lado la carrera, puesto que solamente asistía a clase cuando le apetecía y últimamente eso era muy poco.

Quien sí le llamó la atención a Marta desde el primer momento, fue Roberto. Roberto se parecía mucho a un chico del que Marta había estado enamorada desde los quince años, pero que no intentó nada con él, puesto que era el novio de su mejor amiga. Solamente ese detalle, ya hizo que Marta se fijase en Roberto, un chico alto, de melena rubia, ojos verdes y con una preciosa sonrisa. Resultó que Roberto también estudiaba la misma carrera que Marta, pero por desgracia para ella, no coincidían en ninguna asignatura.

Tras las presentaciones, los chicos pidieron unas pizzas a domicilio, unas cervezas y alquilaron algunas películas online para la velada. Hacía mucho tiempo que Marta no pasaba una noche tan divertida, y menos todavía con gente a la que acababa de conocer, pero estaba tan cómoda que pudo ser ella misma, sin necesidad de intentar ser otra persona para tratar de caer bien.

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