Disputed Innocence – Capítulo 2

El verano llegó y el semestre terminó y con él los exámenes. Pero Mika Takeno tiene la ardua tarea de definir cuales son sus verdaderos objetivos, ya que con la finalización de las vacaciones, se impone ante su presencia la definición de su futuro. Debe decidir si continuara con el legado de su padre en el negocio familiar o se labrara su propio camino, luego de graduarse en la universidad. A pesar de estar en desacuerdo con seguir el negocio, no ha decidido discutirlo, por lo tanto tomara clases extras, las cuales lo ayudaran en la presentación de su examen de admisión a la universidad de Waseda. Con la ayuda de un tutor contratado por medio de una agencia. El señor Tomochi Kasuo, será el encargado de preparar a la joven en el arte de la literatura. Después de la primera impresión, Mika no queda totalmente conforme con su nuevo tutor, pero la nueva cita está programada.

A pesar de ser muy responsable la presión que acumula últimamente, la mantiene preocupada y distraída, haciendo que muchas de sus actitudes habituales cambien por completo. La misma noche después de la visita de su tutor, no pudo dormir, perdiendo totalmente la noción del tiempo y sin más remedio, a la mañana siguiente se levantó a las 7 AM y preparó la habitación para recibir al señor Tomochi, colocó todos sus libros sobre el escritorio y trajo varios diccionarios de la biblioteca, ubicada en el estudio de su padre. Se sentó y apoyó sus brazos sobre el escritorio, esperando la llegada del tutor.
En el preciso momento, que tocaron el timbre…
-Ding dong… Ding dong…
La empleada corrió a abrir la puerta.
– Bienvenido señor Tomochi. La joven se encuentra esperando en su habitación. Lo acompaño.
– Gracias.
La puerta se abrió y Mika yacía acostada sobre el escritorio casi dormida, con los ojos entre cerrados no vio llegar a Kasuo. De repente el sonido del maletín golpeando la base de madera, la exaltó.
-Ah… ¿Qué?… OH! perdón señor Tomochi.- expresó Mika con una marca enorme en su rostro.
-Si vas a dormir durante mis clases no me hagas venir innecesariamente. Parece que solo vine a perder mi tiempo.
– Pero que dice, yo soy muy responsable con mis estudios, lo de recién solo fue un descuido.
– Si tienes tiempo para andar de parranda, entonces seré más exigente contigo.
Desviando la mirada Mika se disculpó.
-Lo siento, no sucederá de nuevo- la figura que observaba a Mika de reojo, demostraba una personalidad dominante y poco paciente.
-Creo que esto no fue una buena idea- pensaba.
-Acomódate que comenzaremos.
-Sí.
Kasuo se sentó y no saco absolutamente nada, de su maletín, encendió un cigarro que tomó del bolsillo de su camisa y miró en silencio a Mika. Esta no comprendía que estaba haciendo.
-Eh… Señor Tomochi ¿no sacara sus apuntes?
-¿Por qué te interesa la literatura? no tienes ese perfil para nada. -Kasuo le contestó.
-¿Qué?.. Y eso que tiene que ver. A parte no se puede fumar en la habitación.
– Porque solo no te dedicas a trabajar en la tienda de tu papi y listo.- Mika comenzaba a frustrarse y rechinaba los dientes de ira.
– Que clase de tutor insulta a su estudiante el primer día.
-El mismo que es recibido por una mentecata trasnochada.
– A usted que le importa mi vida, solo esta aquí para enseñarme literatura.
-AH… y crees que tú podrás comprender tan fino arte con esas ojeras.
-Pero ¿que le pasa?- golpeando la mesa con su mano.
-Mi meta en la vida es llegar a ser una gran escritora, reconocida en el mundo, y lo lograré con su ayuda o no. Aunque tenga que hacerme cargo del negocio familiar, nunca dejare de lado mis ideales.
-Mira que te tienes mucha confianza.
– ¿Qué?- Mika se levantó abruptamente, tropezando con la silla, se inclinó hacia atrás.
-Ahhhh…- en ese momento Kasuo la tomó por el brazo y la sostuvo.
– Mira niña… La verdadera fortaleza de una escritora y su mayor virtud, es su capacidad de aceptar las opiniones ajenas. ¿Cómo quieres convertirte en una verdadera profesional, si no soportas unas pocas críticas? – Mika abrió sus ojos asombrada. Kasuo tenía razón y ella había quedado como una completa idiota.
Se levantó. Sosteniendo el brazo de la joven, se paró detrás de ella y apoyo su barbilla en su hombro.
– Miki, toda la fuerza que demostraste recién, debes concentrarla aquí, en tu pecho (tocándola) y utilizarla para plasmar todos tus sentimientos sobre un trozo de papel. Así se escribieron las más bellas obras.
Mika se estremeció por el hecho de sentir el aliento de Kasuo sobre su mejilla y oreja. Ésta se torno roja.
De repente, he interrumpiendo, la empleada tocó la puerta.
Joven Mi-Chan tiene una llamada de su padre, ¿la pasó a su habitación?
-¡No! Enseguida voy…- Mika se soltó de Kasuo y se dirigió a la sala de estar.
-¡Hola padre!… ¿que sucede?
-Como van tus clases Mi-Chan ¿pareces agitada?
-Eh…bien. Dime.
– Esta noche no iré a casa y quiero que mañana hablemos sobre tu pronta incorporación a la empresa, ya que han surgido nuevos proyectos de trabajo. Quiero que aprendas lo más rápido posible.
-Pero…yo… tengo que prepararme.
-Tranquila no descuidaras tus estudios.
-Pero…
-Hija necesito tu ayuda.
-Sí… padre cuenta conmigo. Adiós.
Mikal colgó el teléfono y una mano acarició su cabellera.
-Hoy aprendiste tu primera lección. Mañana nos veremos a la misma hora.
Kasuo se acercó a la puerta principal y se retiró, Mika nunca levantó la mirada, ni volteó a verlo.
-¿Que fue eso?- se preguntò.

Luego de lo ocurrido con Kasuo y de la llamada de su padre, su mente quedo en blanco. Por lo que decidió, esa misma noche que saldría con sus amigos. Su madre se ha ido fuera de la ciudad, para ir a visitar a familiares, y llegara por la madrugada. Tal vez divertirse aclararía sus dudas. Mika es muy carismática y simpática, aunque un poco tímida en la intimidad. Rodeada por un círculo de amigos un tanto liberales. Ya que el poder adquisitivo de todas las familias que rodean a los jóvenes es muy alto, sus vidas giran en torno a sus estudios, la diversión, los viajes, los gustos personales y todo lo relacionado a su edad. No siendo así el caso de Mika. Ya que la zona, con sus luces de neon y un ir y venir de gente, no es algo que deslumbre a la joven.
Llegada la hora y vestida para la ocasión, es un joven muy atractiva. Su descendencia rusa esculpió en su rostro, delicados rasgos muy femeninos. Con un cuerpo atlético es la envidia de muchas jóvenes de su edad.

Sus amigos la esperan en la calle con un auto deportivo, propiedad del padre, de uno de los jóvenes y terminarán con su recorrido en la discoteca Yellow, para disfrutar de la música electrónica y pasar una velada más tranquila en el salón de la planta alta.
Llegando al entrada de la discoteca, un auto negro los sigue casi oculto en el transito, dentro del coche cuatro hombres observan los movimientos de los jóvenes.
Mientras tanto en su casa la empleada domestica tenia la noche libre y una luz palpitante en el contestador avisaba que había un mensaje. Una mano salida de la nada apretó el botón y una voz avisaba que no llegaría hasta pasada la mañana. La puerta forzada y el desorden en la casa mostraban que alguien había entrado por la fuerza. Un número de hombres en todos los ambientes buscaban incansablemente dentro de cajones, muebles y carpetas en el estudio.
En el interior de la discoteca un grupo de jóvenes se une a los amigos de Mika y suben al salón a tomar unos tragos.
-Oye Miki ¿que te pasa? -pegunta uno de sus amigos.
-Nada, solo estoy cansada.
-Claro…
¿Qué?
Tú padre sigue insistiendo con acerté cargo del negocio.
-Sí
-¿Y que esperas para negarte?
-No es tan sencillo.
-No te preocupes. Bebe que pasara todo.
-No… yo no tomo tanto.
-Te digo que bebas y olvidaras las preocupaciones.
-Bueno, bueno, OK.
Mika bebió a demanda con el grupo de jóvenes sin darse cuenta que el alcohol no mitigaría sus penas.
-Ohpp… Me quieree hacer cargoo de todo.
-Si, si. Miki vamos que ya te pasaste de copas. Ah… ¿Porque te dije que bebieras?
– ¡Nooo!
– Vamos que es tarde y mañana tienes clases.
– Noo me importa ver a esee idiiota. Me hizoo sentir raraa.
– Si vamos.
Los muchachos se dirigieron a la salida, llevando consigo a Mika a la arrastra. En la puerta un Mercedes Benz estacionado abrió la puerta y Kasuo salio del interior.
-Disculpen. ¿Pero esa no es la joven Takeno?
-¿Quien es usted? ¿La conoce?
-Si. Soy su tutor de literatura.
– ¿Tutor? ¿Con ese auto? Pregunto uno de los jóvenes.
– Es de un amigo extranjero que ha venido a conocer Japón.
– Déjenmela a mí. Yo la llevare a su casa, en ese estado solo traerá problemas.
Kasuo tomó por la cintura a Mika y la colocó dentro del auto.
-Gracias y vuelvan a sus casas-el coche arrancó y sus amigos se quedaron mirando asombrados.

Una vez que Mika recobró un poco la noción de lo que sucedía a su alrededor, recostada sobre una cama, abrió los ojos y vio un techo blanco tallado con las mas finas molduras de yeso. Algo desconocido para ella.
-¿Que es esto? ¿Mi habitación?- pensó. Pero al intentar hablar una mordaza en su boca se lo impidió.
– Uhfff. Bufnnf….
– No te esfuerces es inútil. Descansa.- le contestaron.
Kasuo se encontraba sentado sobre el lado derecho de la cama, con un cigarrillo encendido.
-Si prometes no gritar, ni hacer escándalo te quitare la mordaza.
Mika asintió con la cabeza.
-¿Que esta haciendo? ¿Quién es usted?
-Si te portas bien seré gentil, pero si me das trabajo seré tu peor pesadilla.
– ¿Que quiere conmigo?
– ¿Contigo? Tú padre tiene el numero de dos cuentas importantes y las necesito.
-Yo no se nada de eso.
-Lo se. Por eso, si quiere volver a verte tendrá que dárnosla.
En la casa de Mika no habían encontrado nada, ni siquiera en los archivos de la computadora.
-¿Como hizo para entrar en nuestras vidas?
-La agencia que contacto tu padre tiene muchos contactos con miembros de nuestra, por así llamarlo “gran sociedad”. Entonces pude fíltrame en tu casa.
– Maldito bastardo.- Kasuo se acerco a Mika y murmuró cerca de su oído.
– El otro día que te tome por detrás te gusto. ¿Verdad?
-¿Que dices?
-Lo sentí en tu cuerpo, por la forma en que te estremeciste y tu rostro se torno rojo.
-Deja de decir estupideces.
-Miki, ya que estas aquí voy hacerte sentir realmente bien.

El hombre se levantó y comenzó por aflojar su camisa. La desprendió y la arrojó por el suelo. De repente un enorme dragón negro, acompañado por un sin fin de tatuajes, hicieron su aparición en la espalda de Kasuo. Los ojos de Mika demostraban el terror que causó ver esos grabados y el significado que estos tenían.
Kasuo se subió sobre la cama y acarició el rostro de Mika. Ésta aterrada no podía producir ningún sonido.
-Sabes Miki. Los homólogos de la mafia, obedecen al viejo dicho: «Mantén a tus amigos cerca, y a tus enemigos aún más cerca.» Y eso es lo que haré contigo…

Continuarà…

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