Entre ellas se encontraba una loca – Capítulo 1

Las tres chicas

Laura, Marta y Raquel eran tres compañeras de piso, las cuales comenzaron a convivir hacía un año. Cada cual tenía sus gustos, sus vivencias y rarezas. Laura era la hija del casero y la mayor, con diferencia, de las tres chicas. Era una chica de mediana estatura, tez muy blanca, pelo corto y moreno y algo regordeta. Había terminado la carrera hacia un par de años, por lo que dedicaba su tiempo a estudiar oposiciones. Se trataba de una chica muy estudiosa y responsable, aunque un tanto excéntrica. Estaba saliendo desde hacía cinco años con un chico de su edad, llamado Emilio. Este chico era inteligente en cuanto a estudios se trataba, pero muy bobo cuando se trataba de mujeres. No era precisamente un sex symbol, sino todo lo contrario. Tenía el aspecto del típico chico que ha sufrido bulling durante su infancia por padecer de unos kilos de más, a lo que había que sumarle su alopecia, la cual era bastante importante.

Marta era una chica un tanto ingenua y tímida, de tez morena y con un cabello castaño tan largo que le pasaba la cintura. Hacía un año que había comenzado a estudiar una ingeniería y estaba muy aplicada en sus estudios, tanto que no tenía tiempo para salir de fiesta, y mucho menos, conocer gente nueva. Pero eso era algo que a ella no le importaba, puesto que siempre había sido una chica muy hogareña.

La tercera y última, Raquel, era una chica de cabello rubio y medidas de maniquí, sus medidas eran tan perfectas, que hasta podría haber sido modelo si hubiese querido, pero no le gustaba el bullicio de las masas. Al igual que Marta, Raquel también había comenzado a estudiar su carrera de psicología hacía un año, pero a diferencia de la primera, ésta tenía más tiempo para poder salir y divertirse con sus compañeros de carrera.

Con el paso del tiempo, Marta y Raquel se fueron haciendo más amigas, compartían gustos y aficiones, además de algún plato de comida que otro. Pero en cambio, Laura, cada vez era más ajena a las chicas, ya fuese por la diferencia de edad o por las obligaciones. Durante el segundo año de convivencia, las chicas apenas veían a Laura, la cual era casi como una compañera fantasma. Únicamente sabían que estaba en casa cuando escuchaban el sonido de la lavadora o la televisión que tenía Laura en su habitación. Y es que, Laura, se había apuntado a una academia para obtener ayuda para las oposiciones, ya que hasta el momento, llevaba preparándolas y haciendo exámenes durante 4 años seguidos. La pobre Laura estaba ya desesperada, no sabía qué hacer para poder opositar y trabajar en lo que siempre había deseado.

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