Yo nunca paso página

Cuando las inestimables definciones de tu vida se entienden como un concepto amplio de sombras y luces has de entender que por el paso de la vida dejarás y te equivocarás en múltiples ocasiones.

Seguiré cometiendo errores y cuando mire al pasado recordaré aquellas cosas que no supe apreciar, aquel mundo que no supe valorar por mi egoísmo.

Mi demonio personal me ha separado de la gente, es inevitable que terminará por destrozar las pocas cosas que han sido bonitas en mi vida. Porque los lobos corren detrás de la luna, pero si la alcanzan no sabrán que hacer con ella.

Realmente hay a personas a las que debo unas disculpas, pero hacerselas llegar es estúpido, porque no les servirá para reparar nada. Dejará que aquella voz se marche con el viento y no recuperarán ni la mitad de lo que tuvieron conmigo.

Aún así, he de deciros que lo lamento. Con toda sinceridad, que dejo la puerta abierta para quienes así lo hayan sentido. En especial para una persona, ella no pienso ni qué lo leerá, dudo que sepa que se lo digo a ella.

No puedo sino reconocer que mi demonio interno es tan fuerte como mi ángel, que por ello me aislo y el grado más alto de mi personalidad se vuelve una maraña de pensamientos que no parecen tener fin.

Es muy posible que haya actuado como un perro callejero e indudablemente como un miserable, mea culpa. Pero soy un ente demasiado intenso para formar parte de las relaciones más triviales, escapo de lo notorio, y fomento la notoriedad.

He querido albergar un verdadero sueño por encima de la luna y el sol, no obstante lo que he encontrado han sido mis manos vacías. ¿Y qué tengo? Un buen coche, un buen cerebro, una buena forma de vida, no dependo de nadie, ni nadie depende de mí como diría Alfie, pero al final el camino le lleva a uno valorar sus pros y contras.

Y no paro de encontrar contras, que hubieran pedido a gritos el pro de haberte podido besar, de haber concluido algo que yo mismo puse fin sin atreverme a empezar. Siendo ya demasiado tarde para intentarlo.

Aún así no me quejo, me encanta ser un cabrón, pero es cierto que en días sombrías, durante algunos pequeños momentos de inlucidez si echo de menos a las personas, te echo de menos a tí.

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