La Última Lluvia – Capítulo 3

Emitieron un sonido estremecedor cuando sus cabezas explotaron en mil pedazos gracias a la sobrenatural fuerza de Lagon.
-¡Que lo repitas!-Gritó Lagon casi de forma animal.
-No se de que hablas
-Sí que lo sabes, Regon- Lagon dejó salir un fuego azul de su boca al pronunciar el nombre del encapuchado.
Regon se quedó quieto, sin pronunciar palabra alguna.
-¿Acaso creías que una capucha y una torpe ilusión me impedirían ver tu asqueroso rostro?
-Puto mestizo, siempre tan listo y cabrón.
-Vamos haciendo memoria
-¿Acaso te molesta que te digan lo que eres?- La actitud de Regon se volvió desafiante y pareciá que toda su magia volvía a él y parecía que todo su magia volvía a él.
-Tu amada va a morir de nuevo-Sentenció sin ninguna compasión.
El cuerpo de Mayla empezó a caer, pero su espalda aterrizó en los brazos de Lagon que estaba ahora arrodillado a su lado. Sin dejar de mirar a Mayla dijo- ¿Sabes? Desde que me borraste la memoria han pasado muchas cosas, al principio mis ganas de ver muerte eran insaciables, pero lo que no alcanzaba a comprender era porque no podía matar a ninguna chica, luego lo comprendi- El cuerpo de Lagon se volvio negro como el carbon y de su extaño tatuaje en el hombro derecho le salieron unas llamas azules, que hicieron extender el tatuaje por casi todo el cuerpo de Lagon, su cara se cubrio con una mascara la mascara de lo arcano, de lo eterno, sus ojos eran ahora pupilas frias como el hielo, sus cabellos estaban ocultando parte de esos ojos justicieros, de su boca salian pequeñas llamas azules a cada respiración. Parecía mas calmado pero mas feroz, mas temible, Regon sintió respeto y miedo a la vez.- Pero bueno no voy a contarte mi vida, solo debes saber que hasta hoy eras el único hijo de puta que había vivido para contar que me había llamado mestizo, hoy voy a arreglar eso, viejo amigo.
-Tan solo tienes mas fuerza, aún no eres rival para mi magia-Lagon vio el miedo y la furia en los ojos de Regon.
-Una batalla titanica va a tener lugar hoy Regon, ángel de latardecer.
-Pues no te deseo suerte en dicha batalla Lagon, ángel caído.
-supongo que es un buen nombre ángel caido no me termina de convencer
-Así te llamaban en la orden despues de tu traición.
-OH! Los siete ángeles temporales ¿ cuantos quedan?- Lagon miro impasible a Regon, sin soltar aun a Mayla.
-tres sin contarnos a nosotros dos
-Veo que nadie a podido hacer lo que yo hice y aún así aquí estas pensando que vas a vencerme tengo que reconocerlo-Lagon acarició el pelo de Mayla- eres mas bueno que antes, resucitaste a Mayla pero yo deberia haber muerto en su lugar- El tono de Lagon se volvió aspero y elevo la voz de nuevo hasta limites inhumanos-¡La matasteis!
-La orden no perdona vidas gratuitamente- dijo Regon con todo el miedo recorriendo su cuerpo
-¡No pedi perdon alguno!- Una llamarada azul de casi un metro salió de la boca de Lagon.
-No era necesario, no estaba previsto que abandonaras la vida ese día, hoy en cambio, morirás..
-Sigues creyendo a Dai pronto eso será tu perdición, ángel de latardecer.
-El ángel del día no debe ser nombrado por escoria como tú!
Lagon cerró los ojos y dejó a Mayla en el suelo.
-Viejo amigo, ese nombre… ángel caido… no me gusta…

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