Kaijuu no Kodomo

¿Que haces cuando un niño que puede nadar como si volara te pregunta tu nombre?, un niño que se ha criado en el mar con su hermano entre una familia de dudongos y que no puede vivir sin el contacto del agua en su piel.
Cuando te encuentras con alguien que sabes que es especial y que no se parece a nadie más que hayas conocido antes, sabes que tienes una aventura delante de ti y que no puedes dar marcha atrás.
Algo enorme y grandioso está ocurriendo en el océano, algo que solo los hermanos parecen comprender. Todas las criaturas marinas se están reuniendo en un solo punto del planeta y aunque lo desconocido te asuste, no puedes echarte atrás y retroceder… porque tú eres la invitada del festival.

Pistas para entender los secretos de este mundo

Ruka es una adolescente que acaba de comenzar sus vacaciones de verano. En su primer partido de balonmano tiene un encontronazo con una jugadora del grupo rival y tiene que abandonar el equipo.
Su situación en casa tampoco es precisamente la ideal, con problemas de comunicación con su madre y un padre que siempre está trabajando en el acuario de la ciudad.
Frustrada y sin saber que hacer ni donde ir recuerda una imagen feliz de su infancia en el acuario y allí es donde se dirige a ver a su padre.
En ese lugar es donde tiene un encuentro que lo cambia todo. Umi es un niño salvaje que se ha criado en el mar con su hermano y que es más pez que humano. Su piel no soporta estar seca por demasiado tiempo.
Mientras tanto los científicos detectan una canción que suena en las profundidades del mar y observan como toda la fauna del océano parece dirigirse a algún lugar, el mismo lugar donde se dirigen los meteoritos que caen del cielo y que Umi llama los fuegos azules.
Umi y su hermano Sora son capaces de percibir todo lo que ocurre en el mar solo con sumergirse en él pero parecen estar pagando un precio muy alto por su conexión con el agua… cada vez les queda menos tiempo y todo está en movimiento hacia un evento en el que el océano y las estrellas están relacionados. Los secretos del universo se guardan en una canción de cuna y aquí es donde empieza la aventura…

Una Diosa besada por una ballena

Kaijuu no Kodomo (Los niños del mar) es una película de animación dirigida por Ayumu Watanabe, basada en el manga del mismo nombre de Daisuke Igarashi, que fue publicado originalmente entre el 2006 y el 2011. Igarashi también escribió el guión para la adaptación al cine.
La cinta, producida por Studio 4 °C, debutó al público en Japón el pasado mes de Mayo 2019 y llegó a los cines españoles el pasado Enero 2020.
Recientemente se ha anunciado su estreno en Movistar este mes de Agosto.

Ayumu Watanabe, es un director de carrera larga, sólida. Después de trabajar durante más de diez años como animador y director de animación en Doraemon, dio el salto como freelancer y su primer esfuerzo fue la adaptación de Space Brothers, pero lo que más resalta de su trabajo recientemente es la perfecta Koi wa ameagari no yô ni (After the Rain) que es poesia pura y delicada como pocas veces se ha visto tratar una historia.

También viene bien recomendada por la trayectoria del estudio.
Studio 4 °C nos ha traído joyas como

Spriggan (1998)

Las tres películas de Berserk: Golden Age Arc
· The Egg of the King (2012)
· The Battle for Doldrey (2012)
· The Descent (2013)

Y sobre todo Harmony (2015) como parte de la trilogía del Proyecto Itoh que es mi debilidad y que además fue la que más me gustó de las tres.

Y ya en un ataque agudo de nostalgia, 4 de los cortos de The Animatrix
“Kid’s Story”, “The Second Renaissance”, “Beyond”, “A detective story” (2003)

Pero la guinda del pastel es la banda sonora de Joe Hisaishi, que demuestra que no solo es capaz de darle alma a las películas de Miyazaki. Aquí lo borda principalmente con el tema de Umi pero sobre todo con Song of the Stars que te hace volar literalmente… o flotar en el agua que en este caso es lo mismo.

Y cerrando los títulos de crédito está  “Umi no Yūrei” (“Spirits of the Sea”) escrita por Kenshi Yonezu.

Una silla que huele a la brisa del océano

La película es una joya visual absoluta. Independientemente de que te guste el dibujo, que resulta un cambio refrescante al dibujo casi normalizado de las demás, lo que te deja con la boca abierta es el dominio del agua en movimiento.
Cuando Ruka va en bicicleta a través de la tormenta, las gotas de agua a su alrededor se convierten en una entidad propia que la envuelve y que casi parece que la traslada a otro mundo. Ni mencionar la magia del agua de mar que se convierte en una entidad líquida casi viva.
Hoy por hoy no hay nadie que pueda presumir de mostrar agua animada con semejante poderío. Si Makoto Shinkai es el señor de las nubes, Ayumu Watanabe es el señor del agua.
Y aún así he visto reseñas y críticas que reniegan de la película. No pelean en lo visual, ahí se rinden incondicionalmente. Es en la narrativa donde les escuece. Algunas insinúan delicadamente que no es una historia digamos para todo el mundo, otras van directamente a degüello diciendo que la historia al final les cansa.

Vamos a dejar las cosas claras desde el principio, esto no es un episodio de los Simpsons. Ni tiene por qué.
Al principio parece una típica historia de chica de instituto que luego pasa a ser una historia de fantasía que luego pasa a ser… algo mucho más complicado.

Es una película valiente, no hace concesiones ni retrocede ante los conceptos que presenta, donde otras se quedarían en un simple mensaje ecologista aquí se va mucho más allá, no se arredra ante ideas de cosmología o cosmogonía o metafísica. La idea base es que la vida llegó a este planeta en meteoritos que cayeron del cielo. Y a partir de ahí ancha es Castilla.

Nos presenta como humanos arrogantes que creen saberlo todo cuando en realidad es posible que estemos al final de la pirámide y no arriba del todo. Simplemente algunos se dan cuenta y otros no. Y aquí es cuando entra la jugada maestra de los personajes, no solo los niños que son geniales, no puede haber mayor contraste entre Umi, alegre y espontáneo, y su hermano Sora que es un joven Griffith más enigmático que maligno.

El mundo se divide entre los que no se enteran de nada y que son bamboleados por las circunstancias y sus sentimientos como Ruka, y los que sí tienen cierta idea de lo que está pasando pero se ven impotentes para transmitirlo de manera que todo el mundo pueda comprenderlo, como Jim y Anglade, los biólogos marinos que ven como los militares y los burócratas tratan con un evento que no entienden de la única forma que saben, a base de buques de guerra… Impagable la escena en la que Jim borra sus archivos porque al final los científicos no pueden cambiar el rumbo de los acontecimientos y a pesar de la arrogancia de las fuerzas vivas siente que estamos indefensos frente a algo más grande que nosotros mismos.

Y la más genial de todos es la vieja Dedé con su instrumento musical australiano, que no es casualidad que al igual que la tradición aborigen reza que el universo se puede leer en una canción, todo comienza con una canción que se oye desde el fondo del océano.

No, no es una pelicula para todo el mundo y no, no siempre hace falta entenderlo todo, a veces también hay que verla con el instinto sin buscar la ecuación resuelta y el mecanismo de relojería con el círculo perfectamente cerrado.
De eso se trata precisamente, de que hay muchas cosas del universo que no entendemos y que parece que si no nos dan todo masticado como a los niños, no somos capaces de tragarlo.

Al final llegamos siempre al mismo punto, es una cuestión de imaginación… y el que no, siempre se puede ir a comer donuts con Homer.

¿Seguro que no quieres darnos tu opinión?

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