Despues De La Tormenta Llega La Calma – Capítulo 7

Ética

He decidido irme a un retiro espiritual por una semana – expreso Nicolás al cuidador de la capilla. Quiero ir a ver a un sacerdote amigo en un pueblo aledaño y así poder realizar mi confesión mensual.
-Por favor Ernesto coloca un aviso en la próxima misa.
Padre pero tendremos un reemplazo.
-Si
-Me iré muy temprano y dejare todo cerrado. Le encargo la capilla.
-Vallase tranquilo padre y deje todo en mis manos.
-Gracias.
Es lo único que puedo hacer para enmendar esta locura.

“El mal no existe mas en el orden de las esencias que en el orden de las relaciones, sino en una comparación de estados equivalentes “(Blyenbergh)

Una mujer alimenta a su perro enfermo mientras, espera que su hijo llegue a casa. Ha limpiado todo por completo, ya que espera las visita de sus vecinos. Todas las tardes es la anfitriona a la hora del te. Sus hijas deben cumplir con sus tareas al pie de la letra si en un futuro desean ser buenas esposas.
-Albert llegaste! Te has tardado mucho que te a pasado?
-Nada madre estuve en la capilla como te dije y mantuve una larga charla con el sacerdote.
-Esta bien… ve adentro y arréglate la ropa, parece que te hubiera atacado un oso.
Trata de ser más prolijo. Ve! que ya llegan los invitados.

Madre… La próxima vez podemos invitar al padre Nicolás.
Mm Seria bien visto ante los demás y un honor para nuestra familia.
-Lo are.
Dentro de su habitación Albert se cambio de ropa y se arreglo. Todavía podía sentir el aroma de Nicolás en su piel. Recordar todas esas escenas lo confortaban y excitaban al punto de desear volver a la capilla y tomarlo por la fuerza. Jamás nadie le intereso de esa manera, o tal vez ese carácter sumiso y calido contrastaba con su rebeldía. No lo sabia solo tenia la certeza que el debía ser suyo.
Pasada la hora del te y con los invitados retirándose su madre opto por mandar una invitación especial al sacerdote de la comunidad. Lo único que debía hacer era encomendar la tarea a una de sus hijas. Lucy fue la encargada de confeccionarla solo faltaba el sello familiar en el sobre y todo estaría listo. Pero este se encontraba en unas cajas guardadas en el sótano. Hacia mucho que no se utilizaba. Ninguna de ellas quería bajar ya que este se mantenía en ruinas, por el polvillo y el olor a humedad. Era un lugar que no se usaba ya que había venido con la casa. No podían hacer más que clausurarlo. Y guardar las cajas de la mudanza. Albert fue quien bajo, con su padre fuera de la ciudad por un mes, no había otro hombre que las ayudara.
Mujeres. Temiendo a una pobres arañitas…
Aquí lo tienes y trata de no hacerme bajar de nuevo.
Con la tarjeta confeccionada y terminada solo el cartero restaba por hacer su trabajo. La invitación era para el día siguiente con horario de las 16hs, ya finalizada la misa de la tarde. Todos podrían asistir.
Al día siguiente y con todos los preparativos en marcha. La hora del te comenzó. Todos los invitados asistieron incluso el reacio Nicolás.
Entre el tumulto de gente una suave mano lo toco.
-Me alegro de que haya venido.
-Por favor. Gracias por invitarme señora Keller.
-No hable mas padre… le agradezco el haber venido. Me entere que nos dejara por una semana.
-¿Y cuando será eso?
-Mañana salgo a primera hora.
-Tome una bebida.
-Gracias.
-Mi hijo Albert es muy asiduo de ir a su capilla, siempre vuelve tan lleno de vida y feliz.
-Si es un buen muchacho.
-Por favor disfrute.
La tarde continuo hasta su finalización, todos se retiraban y Nicolás fue el último en despedirse.
-Gracias por todo, lo he pasado muy bien.
-Lo esperamos nuevamente padre. Adiós
-Adiós.
Mientras se retiraban, Albert lo esperaba en el porche de su casa.
-Fue muy cruel al ignorarme durante toda la tarde.
Lo siento, creí que era lo mejor.
¿Lo mejor?-. Así que se va y no me dijo nada.
Por favor no comiences, me voy.
Espere, escúcheme.
No grites que estamos en tu casa y alguien podría escuchar.
-Suéltame. Me retiro.
Esta todo bien padre- pregunto una de sus hermanas.
Si ya me voy. Pero antes puede s darme un vaso de agua. Con toda esa escena Nicolás fue invadido por los nervios.
-Si, Albert acompáñalo, nosotras iremos a la entrada de la del jardín a despedir a los invitados.
Albert condujo al sacerdote dentro de su casa hasta la puerta de la cocina.
-Es aquí espere.
Trajo consigo un vaso de agua y este se lo entrego, con los nervios pasados, no dudo en tomar todo el contenido.
De repente la oscuridad total invadió a Nicolás y un fuerte ruido pudo escucharse.
-Lo siento padre, pero le dije si no es mió, no será de nadie.
El joven había decidido colocar en la bebida una de las pastillas que su madre utilizaba para sedar a su viejo perro, para mitigarlo del dolor de la vejez. Estas se encontraban en la despensa de la cocina.
-Al rato su familia volvió dentro de la casa.
-Pues no vi al padre retirarse. ¿Y tu madre?- pregunto Anne
-El padre Nicolás se retiro, estaba apurado pero dejo saludos…- dijo Albert.
Me retiro a mi habitación, no me siento muy bien. Por favor déjenme descansar.
-Estas bien- que comiste? Ve y descansa.
-Sí madre… adiós.
Al llegar a la entrada de su habitación la puerta estaba trabada, realizo un movimiento y la abrió.
Dentro se encontraba Nicolás atado de manos y pies al respaldar de la cama con un pañuelo tapando su boca. Albert se acerco lentamente- y este abrió los ojos.
-Mm… Huf!!! trataba de modular Nicolás.
-Ya te despertaste dormilón. Tranquilízate.
Lentamente Albert acerco su cara al rostro del sacerdote y le murmuro:
Parece que disfrutara de su retiro espiritual, yo me encargare de eso.
En su interior Nicolás sabia que estaba preso de la locura de aquel joven, una que no supo detener a tiempo. Una que lo llevaría al éxtasis total o al peor e los escenarios…

“ Si un hombre se percata que puede vivir mejor colgado del patíbulo que sentado frente a su casa, actuaría como un insensato si no se colgara , del mismo modo que alguien viera que puede gozar de la vida cometiendo perversiones ¿también seria merecedor del nombre de insensato si no los cometiera?( XXI)

Continuara…

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